Esta pena amada

Rózame.
Le pido al aire que adopte tus manos.
Acaríciame con la rabia de palabras provocadoras,
no dejes de insistir.
Pínchame, saltaré sobre ti y tus intenciones.
Pondré el otro verso para que me arañes.

Arráncame la piel de la metáfora,
muérdeme el verbo,
sopla y esparce mis adjetivos, revuélvemelos.
Hazme vivir que seguimos, que estamos, que somos, que seremos,
que hablamos, que nos entendemos, que nos respiramos el aliento.

Hazme rodar por tus imposibilidades y mis incapacidades,
que me rebozaré en la pena,
esta pena amada,
esta pena nuestra.
Anuncios

Tengo el alma colgada de tu sonrisa

Sé que mi prioridad es tu corazón
porque un movimiento de tu ceja
o una media sonrisa esbozada
guían mi vida.

Sé que mi única habilidad es estar a tu lado
porque ninguna frase y
ninguna curva del camino
tienen aliento ni so se están acercando a ti.

Sé que tu belleza me ocupa entera
porque se me desborda por los ojos.

Todo esto lo saben mis brazos,
que desean tus manos, que esperan.

Y mis abrazos,
tantos,
también lo saben.
Lo sé yo, que los veo, los noto.

Es solo amor, es como respirar

Amarte es quererme,
es el mejor regalo que puedo hacerme,
perseguir tu belleza y tu forma de recorrer el mundo.

Y hay veces en las que no necesito estímulos
porque te participo solo con respirar.
Hay ratos...

Lo que verdareramente me construye
es la provocación,
que existas,
y me mires.
Y levantar la mirada para clavarme tus ojos en el entendimiento
y contestar
y decir.

El amor que te tengo me transpira por cada poro,
no digo que sea fácil
pero sí consustancial
a mi latido.

Poema de amor

Está enquistada la rabia,
esta rabia mía.

Puede crecer y encogerse, definirse y difuminarse,
puede cambiar de forma y materia.
Y cuando ella brilla y reina,
yo bajo a los infiernos,
no esos infiernos pensados como contraposición al paraíso
sino los que existen en contraposición a la armonía y al alma.

Y cuando por fin se retira y vuelven las sonrisas
se queda agazapada en los pliegues del vestido,
en la rozadura del zapato,
en dos palabras que no surgen,
en el velo negro que cubre los sueños
y las ilusiones más brillantes.

Entonces sé que está ahí, cuando no veo el brillo,
cuando los sueños y las ilusiones que me habían estado guiando
no se dejan ver.
Cuando sonrío pero me moriría por tirar piedras al arcoíris
y dar patadas a las olas.
Cuando las ideas más nefastas se disfrazan
de imprescindibles y bailan alegres delante de mi,
seduciéndome.

Esta rabia, que es una forma que adopta la vida.
Esta rabia, que es una forma de amor.

… y de la desesperación

Spirit & substance. Bacon
Las letras de la ira no se ponen de moda.
Pero la ira y la desesperación también nos llaman a compartir,
nos gritan,
y no piden paso, arrasan.
Los mordiscos en el alma duelen,
la indefinición, además, cabrea.

Amar sin saber qué ni cuándo.
¿Cuánta desconfianza puede soportar un corazón enamorado?

Te han herido y se me desgarra la comprensión,
me rechinan hasta los pensamientos.
Te han herido y me quedaría a vivir en tus heridas,
pero estoy en un universo diferente del de aquellos
que rasgaron tu mundo, o lo intentaron.
Que la costra de la cicatriz no te impida verme.

Abrazo con baile, o baile con abrazo

Escultura de Eric Kirby
Ha sido un día precioso, a tu lado.
Como ayer.
Como mañana.

En esta itinerancia de los días,
paro e imagino nuestros corazones bailando juntos incansables,
girando uno alrededor del otro, rozándose con gusto una vuelta
y la otra también.
Blanditos, gomosos, indeformables, saltarines y felices.

Esta imagen danzarina contrasta con la vida
cruda y rebelde
que nos separa,
pero no está lejos de ella. No.
Porque las ganas de encontrarnos y bailar también nosotros
son parte de nuestra vida. De la real.
Y de la imaginada, que según nos gusta sentir, es más real que la real.

Mi querido gran amor: solo la poesía puede entenderte


Eres lo más bonito de mi vida,
de todas mis vidas.
Porque sé que me acompañas todo el rato,
porque tu belleza se me pega en la cara interna de la piel
y me alimenta.
Porque siempre quiero más de ti,
más piel,
más labios,
más conversación. Más cerca.

Me quitas el sentido,
luego me lo devuelves pintado de oro.
Nuestros estados de ánimo se entrelazan tan íntimos
que no distingo el tuyo del mío.

Llevamos tanto tiempo fuera de casa tu y yo...
amor mío,
quiero tus abrazos, mi vida, mi hogar.

Rincones de la infancia para ser cada vez más felices

Le tengo especial aversión a recordar tiempos mejores, bien podría ser por cobardía, porque no sería capaz de asumir ni aunque fuera por unos minutos que hubo un tiempo mejor, al que, está claro, no se puede volver. Solo lo admito cuando recuerdo las reuniones familiares en las que nos juntábamos más de cuarenta, y solo cuando las recuerdo comentándolo con personas que estaban en esas reuniones. Mis personas.

Y de vuelta a la arena de las playas junto al río, en un punto del cauce en el que cruza una cuerda rocosa de gran altura y se crea un cañón de corto recorrido pero encantador. Es una de mis zonas favoritas del río, con vegetación variada y arracimada y mis  piedras en disposiciones espectaculares que se reflejan en el agua.

Nos hemos reunido los primos. “Vamos a hacer una comida de primos”, nos decimos siempre que nos vemos, y a veces es verdad. No nos encontramos para recordar tiempos en los que quizá éramos más alegres y estábamos más unidos, porque es verdad que cada vez somos menos los que nos morimos por juntarnos.

No, los que nos vemos para pasar un día juntos nos alimentamos del deseo de todos los presentes por estar presentes. Ese es el lujo, saber que nos necesitamos y que aguantamos años sin casi vernos pero que siempre volvemos con ilusión para pasar un rato, sin decirnos casi nada importante, sin hacer nada llamativo ni singular, sin ser modernos ni originales, ni elegantes.

Más bien escondidos, discretos, en el bosque junto al río. ¿En parajes de infancia? Puede ser, pero es que todo nuestro bosque es infancia para nosotros. Y bueno, también hemos estado en restaurantes de la ciudad y la energía corría a raudales.

No. No cualquier tiempo pasado fue mejor.

Amo mis lágrimas como te amo a ti

Lágrimas del cielo
Inocentes lágrimas,
inocentes,
no sabéis
cómo ayudáis a seguir adelante,
tan pocas veces bienvenidas.

Por mi parte, las adoro si te lloran a ti
o a tu ausencia.
Son mías, de mi cariño,
de mi esencia.

¡Cómo sabría qué es una sonrisa
si no conociera las lágrimas!
Me perdería el sabor sutil
de las sonrisas que cuelgas
de mis mejillas,
que tienen el sabor dulce y suave
de los detalles.
Tus sonrisas son regalos pequeños,
sencillos,
la esencia de mi ilusión.
Son el vuelo de mi corazón.


A la hora de los abrazos

Tantas formas de vivirte
tengo
como minutos viven en el día.
De tantos diálogos con tu risa
vengo
como días tiene el año.
Con tantas verdades
me abrazo
como vueltas damos a la vida
de la mano.

Resaltas en mi alegría,
reluces,
porque cada matiz de mi voz
lleva uno de tus nombres.
Me llevo tus sueños a pasear,
los cuidaré.
Volveremos luego, a la hora de los abrazos.
Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora